VOX POPULI

Últimamente el panorama político está bastante revuelto. Manifestaciones de marcado fervor patriótico y la contra, que no es menos, sacando pecho. Frente a todo este batiburrillo, la población, esperando ansiosa que llegue el mesías a solucionarle los problemas.

Vivimos en una sociedad altamente manipulable; lo estamos viendo cada día.

Aún recuerdo cuando a finales de los 80 el PSOE ganaba elecciones con mayoría absoluta y en los 90, con el auge del PP y Aznar como paladín de la derecha que nos iba a salvar de las hordas rojas. Aquella campaña electoral fue movida. El eslogan “ que viene la derecha” marcó el momento político, y vaya si vinieron.

Al final, todo esto nos demuestra que la población se decanta por aquello que le parece beneficioso sin profundizar demasiado, algo que ya nos proporciona la TV o la radio; para que leer e informarse si ya nos lo dan hecho… y la nueva ola liberal lo sabe, de ahí todo el marketing empleado en las campañas electorales, bocata de choped incluido.

Lo que ha pasado de los 90 hasta aquí ya lo sabemos y no voy a profundizar en ello, pero si en sus repercusiones.

Dicen que las crisis son cíclicas y es totalmente mentira, ni siquiera la mala gestión es causante de una crisis, lo que es cíclico es el ansia de codicia de la burguesía, que cada ciertos años lo vuelve a intentar, utilizando a la población como peones en un tablero, con su mensaje nacionalista consiguiendo que les explote el pecho de orgullo patrio llegando hasta a dar la vida por su bandera. Lo que no saben esos pobres desdichados es que lo que defienden son los intereses de unos pocos acaudalados burgueses, que mientras nos distraen con sus consignas patrióticas, van mermando todos los avances sociales conseguidos; en beneficio de la patria, eso sí…. Sic.

Por supuesto, dejan bastante que desear en cuanto a estrategia ya que sus únicas bazas son la patria y la violencia, el resto es mentira.

Ante esta nueva vuelta de la noria histórica le toca el turno a la sección Reaccionaria de ese nuevo partido llamado VOX. Porque si, la reacción precede al fascismo, y me sabe mal tener que ser yo el que lo diga, pero VOX no son fascistas, son reaccionarios, o lo que es lo mismo, que anhelan ese franquismo rancio con olor a naftalina, pero que están dispuestos a pelearlo dentro del marco democrático.

VOX es el partido del golpe en el pecho, del líder espartano (hasta se ha cortado la barba como si de Leónidas se tratase), de la salvación patria. No pueden consentir que colectivos gais y lesbianas o un movimiento como el feminista se estén haciendo fuertes frente al heteropatriarcado, el cual nos llevó a ser amos del mundo (es ironía, claro).

Lo cierto es que VOX es más de lo mismo. Su líder “NI NI” ha vivido de lo público durante años y no ha dado un palo al agua en su vida. Un personaje con algo de labia capaz de ridiculizarse a sí mismo al aparecer a lomos de su corcel para salvar a Andalucía. Menudos salvadores de la patria. Mequetrefes diría yo.

Podemos estar convencidos de que VOX no son fascistas sólo con su posicionamiento ultra liberal, a favor de multinacionales evasoras de impuestos. Mucha bandera y muy poca patria.

Su posición ante el conflicto taxi/vtc también nos deja claro lo que son, ya que una solución salomónica indemnizando al Taxi y liberalizando el transporte de pasajeros de menos de 9 personas, lo único que consigue es dejarlo en manos privadas mermando el servicio de cara al usuario al no tener garantías por no estar bajo la tutela pública, tal y como se encuentra ahora el sector del Taxi, dejando las tarifas en manos de empresas carroñeras que no tendrán escrúpulos en dejar tirados a todos aquellos usuarios que no tengan para pagar las cifras astronómicas por alta demanda. Un estremecedor amor a sus compatriotas, vamos…

Realmente, este partido no da miedo, lo que da miedo es lo que vendrá después, fruto de la desesperación y del engaño ante las políticas neoliberales y globalizadoras, que exprimen a la población cada vez más y que entonces sí que desembocará en un fascismo sin precedentes. Seamos consecuentes con lo que votamos y hagámonos responsables de nuestros actos no votando a la Reacción.

FRAN CATALAN