​A todos los taxistas:

Soy un taxista como vosotros, con las mismas necesidades y las mismas dudas, con las mismas 

obligaciones y las mismas inquietudes sobre un futuro que se nos plantea incierto y creo que 

ha llegado el momento de que, todos juntos, nos paremos unos minutos a reflexionar sobre 

nuestro trabajo y el futuro que queremos para el taxi.

Llevo en este bendito trabajo 16 años. Y gracias a él he conseguido formar mi propio hogar y 

familia, saliendo hacia adelante, no sin esfuerzo, en tiempos de bonanza y de crisis.

Me gusta mi trabajo y no quisiera ver como el taxi desaparece después de una larga agonía.

En estos momentos, que se plantean convulsos, me asaltan las dudas de ver todo lo que nos 

llega y cómo estamos afrontándolo. 

Tecnología que hace unos años no podíamos imaginar, nuevas formas de contratación, 

posibilidad de ofrecer nuevos servicios desde el taxi, una comunicación casi directa con 

cualquier usuario en cualquier lugar del mundo y, sobre todo, la velocidad en que esto está 

ocurriendo.

La velocidad en que esto está ocurriendo… y la velocidad en que nuestro sector reacciona.

Ese es el gran enemigo del Taxi en todo el mundo… No reaccionamos.

Ante las demandas sociales, ante la incorporación de nuevos operadores, ante la irrupción de 

modelos de negocio que limitan e incluso vulneran la legalidad….No reaccionamos.

Siempre vamos tarde, y nos llueven las críticas que crean una mala imagen que no 

merecemos…No reaccionamos.

Nos encontramos enquistados en guerras internas entre los pocos que estamos unidos, el 

resto va a su aire…No reaccionamos.

Incluso algunos no respetan la profesión y sólo buscan un lucro personal a cualquier 

precio…Los taxistas honrados somos más, los taxistas amables somos más, los taxistas que 

amamos nuestra profesión somos más, los taxistas que queremos mejorar somos más, pero… 

No reaccionamos.

Unas veces por dejadez, otras por ignorancia y la mayoría por no estar unidos … No 

reaccionamos.

Y se aprovechan…

Se aprovechan todos aquellos que ven nuestra debilidad. Se aprovechan y nos arrebatan lo 

que es nuestro, nuestro pan y nuestra forma de vida. Nuestros clientes. 

Esos clientes que tantos de nosotros cuidamos y unos pocos descuidan, esos clientes que tanto 

nos cuesta fidelizar y unos pocos tratan de forma abusiva, esos clientes que tras una mala 

experiencia dejan de confiar en un sector que no se lo merece.

Y se aprovechan…Se aprovechan y se ríen de nosotros. De nuestra desidia, de nuestra pereza, 

de nuestra falta de recursos. Si , de nuestra falta de recursos.

Las grandes multinacionales se ríen y se aprovechan, creando nuevos operadores de 

transporte, saltándose leyes que no preveían estos nuevos métodos de trabajo, ejerciendo 

presiones a gobiernos y legisladores para que modifiquen las normas que no les son favorables 

e intentando que desaparezcamos para apropiarse ellas de todo el negocio.

Ellas tienen el poder, el dinero, los recursos tecnológicos, expertos en cada sector que calculan 

cada paso a seguir y el tiempo.

Tiempo que les regalamos por no luchar unidos, por no ver más allá de la recaudación diaria,

por no sembrar hoy para recoger mañana.

Reaccionemos. Levantemos la vista del volante y busquemos un horizonte en el futuro. ¿Cómo

luchar?, ¿lo tienen todo?…

No, no lo tienen todo. Y ellos lo saben, son los más listos.

Nuestros clientes. Los quieren y harán cualquier cosa para conseguirlos. De hecho ya lo están

haciendo.

Nos desacreditan con campañas publicitarias dónde nuestra imagen es la de un sucio 

conductor antipático con un viejo coche que quiere engañar al cliente.

Lanzan comparativas de coste siempre a favor suyo, pero obviando cuánto y dónde tributan 

ellos. ¿Qué de lo que ganan retorna a quien lo paga?

Y crean compañías que trabajan con nosotros.

Compañías con su propia marca que en realidad pertenecen a grandes grupos de inversión.

Compañías que alcanzan acuerdos unas con otras sin que nos demos ni cuenta de cómo 

intentan acaparar el mercado.

Caballos de Troya dentro de nuestro sector que buscan información, crear bases de datos de 

usuarios para hacerlos suyos.

Reaccionemos. Esos usuarios son del Taxi, no de unas compañías. No necesitamos agentes 

externos o intermediarios que nos digan como hacer nuestro trabajo si lo hacemos con 

dedicación y esfuerzo.

Necesitamos la tecnología si, pero no a ese precio. Al precio de no tener la seguridad de que 

estas empresas vendan al mejor postor derivando a nuestros clientes a otros medios de 

transporte, al precio de quedarnos sin trabajo por ganar hoy un poco más.

Reaccionemos. Es el momento de olvidar diferencias y estar unidos. Es el momento de avanzar 

por el camino de la unidad. Busquemos estar juntos en las soluciones y que lo nuestro siempre 

sea nuestro. Tenemos soluciones a nuestro alcance, decidamos de una vez actuar y tomar el 

volante de nuestro futuro.

No lo tienen todo, no se lo demos. Reaccionemos, hagámoslo deprisa, no vamos tarde.

Quiero creer que el Taxi no desaparecerá después de una larga agonía.

 Jandro taxi BCN