El relato de lo bajo que puede caer un taxista

Hoy un compañero me ha pasado un texto explicándome una anècdota muy poco agradable, y es que a estas alturas de la película, aún ocurren sucesos que nos dejan en muy mal lugar.

El compañero, como es normal, estaba bastante decepcionado y no es para menos, ya que después de tanto luchar y defender estos colores sigamos actuando de esta manera propia del crimen organizado.

Desde luego opino que por parte de la administración se deberían empezar a hacer psicotécnicos periódicos y pegarle un repaso urgente a lo que tenemos dentro del sector porque no es normal este tipo de conductas y se muy bien de lo que hablo porque llevo 14 años haciendo la noche y a veces siento vergüenza ajena del rebaño que me rodea, pero no me enrollo más y os dejo con el texto del compañero…

LO BAJO QUE PUEDE CAER UN “TAXISTA”

Soy uno de esos taxistas que les gusta madrugar, a las 4 de la mañana ya estoy en la calle.

Hoy ha sido uno de esos días raros que todo sale mal, nada más arrancar pongo en marcha el gestor de flotas (Smart TD) y lo primero que me pide es actualizar la aplicación.

No sé qué le pasa a mi teléfono que cada vez que actualizo una APP, se queda pensando 15 minutos. No pasa nada porque vivo fuera del AMB y el teléfono va haciendo.

Una vez llego a Badalona centro ya funciona; que mal rato me hace pasar ya que a veces la espera es de más de una hora y he de acabar reiniciando la terminal.

Empieza mi lucha diaria buscando servicios pendientes, zonas donde no haya nadie y puedan poner una reserva,…

Mientras voy conectando el “ZELLO”, vamos a ver si puedo hablar con alguien y abandonar la soledad de la noche.

A las 6 veo conectado a un amigo y empezamos una conversación sin sentido, con el buenos días de rigor y qué tal va todo. En un minuto localizamos un bar para tomar el primer café de la mañana.

Después de una agradable conversación de cinco minutos y el agradable sabor de ese primer café, nos despedimos y continuamos con la rutina de “pistear” y poder llevar el sueldo a casa.

Ha sido una mañana triste de trabajo, a las 7:30 yendo por el eixample me levanta el brazo una familia de aspecto extranjero, matrimonio con dos hijos pequeños y los 4 rubios.

En el primer instante he pensado que iban al aeropuerto, no está mal la carrera.

En este instante ha sido cuando mi mundo me ha dado un vuelco. Todo ha sido muy rápido, sin tiempo a pensar, cómo puede ser la vida tan cruel. Solo llevaba una carrera desde las 4 con un café.

Mi sorpresa ha sido que justo detrás mío se ha parado un taxi con la tarifa puesta, dando a entender que esta familia había llamado por teléfono.

El primer gesto de la señora taxista ha sido de “vete que son mis clientes”, he avanzado un metro mientras miraba a la cara de esa familia.

Esas miradas de un segundo que explican toda una historia.

Resulta que la mujer hace el gesto que ellos no tienen nada que ver con el taxi que se para detrás mío, esas miradas de dudas, incertidumbre, perplejas e incrédulas.

En ese instante me he dado cuenta que el mundo depara situaciones injustas, crueles y malignas.

Freno de mano, abro la puerta y salgo del taxi.

En el justo momento que pregunto al supuesto cliente si habían pedido un taxi por teléfono o aplicación, la supuesta compañera arranca y sale a gran velocidad del lugar de autos.

En un castellano con leve acento extranjero me contestan que ellos no han pedido ningún taxi por algunos de los sistemas antes mencionados, que me habían levantado el brazo a mí, que no entendían el porqué de ese taxi.

Son la típica familia que vive en otro país por qué les gusta más nuestra forma de vida, cultura y lo más importante, tienen un trabajo que les ayuda a tener una vida plena y desahogada ( holandeses).

La calidad de vida que ofrece Barcelona respecto a Rotterdam.

Por respeto a la profesión y que los trapos sucios se lavan en casa, preferí no comentar el incidente antes acaecido.

El trayecto al aeropuerto fué relajado y con una conversación agradable, mientras mi cabeza daba vueltas a lo acontecido.

Siempre hemos de mostrar profesional y no desacreditar a la supuesta compañera, para que luego el cliente piense que somos una banda de malhechores.

Ahora que todo a finalizado felizmente por mi parte, correctamente para la familia holandesa, puedo despotricar de todo; se puede caer más bajo que intentar robar a un compañero?.

No, creo que no. Por suerte me di cuenta, ahora pienso que si ibas a robar a un compañero, que hubieras hecho a esa familia?

Señora!!!! Usted piensa que el resto somos tontos y usted lista? Intentando dar la sensación que el cliente había llamado por teléfono para yo, inocente continuar pisteando con el verde y usted llevarse la carrera?

Por respeto al lector no diré lo que pienso de usted.

Que sepa señora que como todo ser humano tengo una virtud y un defecto, los seres humanos nos dividimos en dos grupos, los que retienen imágenes y los que retienen números y letras.

Yo soy de los que retengo imágenes y me he quedado con su cara. Usted es habitual de la T2, cuando la vea sabré el número de licencia y quedará retratada en el “salón de la fama” del taxi.

Hoy ya no podrá echar unas risas con sus amigotes, diciendo “le he jodido un Aero a un incauto”.

Repito, más bajo no se puede caer.