PRECARIEDAD 3.0

El sector del Taxi se encuentra en una encrucijada. Probablemente sea el mismo dilema que, una y otra vez, se nos presenta cada ciertos años, pero está vez como una amenaza aún mayor; la liberalización del transporte público; porque no nos engañemos, el resto del transporte va detrás.

Lo cierto es que el Taxi es un pastel muy suculento para aquellos inversores que pretendan sacar rentabilidad a su capital. Si contamos las recaudaciones de un modo individual no deja de ser un negociete para ir tirando dado que nos comen los gastos, pero con la creación de plataformas de gestión de servicios y cobrando un porcentaje de cada uno de ellos, si sumamos los servicios de 68.000 licencias que hay en el estado español, estaríamos hablando de miles de millones de euros. Para poder beneficiarse de esos porcentajes han utilizado a testaferros salidos de dentro que conocen bien las entrañas del sector, trepas sin escrúpulos que no dudan en vendernos a precio de saldo a cambio de gestionar las miles de autorizaciones entregadas a dedo por las administraciones corruptas. Llevan tantos años utilizando la misma táctica que ya no nos sorprende.

No tienen ninguna prisa, ya llegará el momento de hacerse con el sector.

La verdad es que lo previsible hubiese sido machacarnos, como han hecho en ciudades como San Francisco por ejemplo, pero la ràpida mutación asociativa que hemos sufrido ha sorprendido al más pintado; nadie, ni nosotros, se lo esperaba. Tampoco ayuda la sufrida inoperància táctica e intelectual de los ya mencionados lobos del transporte. Si yo fuera un millonario inversor de VTCS, mandaría encerrar de por vida a estos sujetos, sin duda.

Dejando al margen este tema, hablemos de crisis, de precariedad y de futuro a corto/medio plazo. Podemos hablar también de globalización y de neoliberalismo.

Partiendo de la base de que esta crisis ha sido creada para acabar con la clase media, y de que un mercado globalizado fulmina las pretensiones sociales de la clase trabajadora, entonces podemos empezar a sintetizar el problema del transporte de viajeros.

Las políticas del neoliberalismo siempre han sido la privatización, y nosotros no vamos a ser menos. Un autónomo autosuficiente es una amenaza en potencia y si son decenas de miles, sencillamente, hay que eliminarlos. Ya lo intentaron con los estibadores, controladores aéreos y todo aquel al que no poder pisarle el cuello sin que se revuelva.

Las tácticas empleadas son diversas. Pueden ir desde la entrada “a saco” como pasó con uberpop, o simplemente convenciendonos de que estamos hiper regulados y que lo mejor es equipararnos a ellos, gran error teniendo en cuenta el poder económico que poseen. No llegaríamos al segundo asalto, y nos veríamos abocados a la situación más precaria jamás vista, realizando jornadas de 25h para poder asumir nuestros gastos.

En EEUU ya lo estamos viendo, como sus chóferes afrontan una situación insostenible sin nisiquiera poder asumir el pago del vehículo, el cual ha sido comprado a través de sus sistemas de renting, para que todo quede en casa. Menudo jugadon. La codicia no tiene límites.

La economía cada vez está más comprimida y hay que buscar nuevas formas de negocio sin que tenga ninguna importancia las víctimas que queden por el camino. La gracia del capitalismo – gracia para ellos, claro- es que la riqueza cada vez esté en menos manos como si de un juego se tratase. El mundo es un gigantesco tablero de Risk donde los peones, o clase trabajadora, estamos expuestos a los caprichos morbosos de los que dominan la economía mundial.

La jugada es sencilla, oprimir cada vez más a los trabajadores para que, sin que lo perciban demasiado, se adapten a unos sueldos cada vez más precarios y no solo eso, sino que estén agradecidos. Pero todo esto tiene un límite y ellos lo saben. Si se estira demasiado la cuerda se puede partir, aunque ellos lo visualicen desde su zona de confort y no les afecte en absoluto. Siempre intentarán correr los mínimos riesgos para no quedar en evidencia; pero no todo se puede prever al 100%. Siempre pueden ocurrir imprevistos…

FRAN CATALAN