Carta de un taxista a la ciudadanía en general y a D. Alberto Fernández, presidente del PP en el ayuntamiento de Barcelona, en particular:

A raíz de un breve artículo publicado el pasado jueves 24 de mayo en el diario La Vanguardia,http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20180524/443791312981/el-pp-exige-profesionalidad-al-sector-del-taxi.html , somos
conocedores de su malestar con los profesionales del taxi. Sirvan estas palabras para ofrecerle nuestras más sinceras disculpas por todas aquellas situaciones que hayan podido causar su malestar. Leo en el artículo que “exige” un decoro mínimo en el vestir y en el aseo personal, que faltan conocimientos del callejero y del idioma. Me veo en la obligación de hacerle conocedor del día a día de un conductor profesional de auto taxi. Los taxistas realizamos nuestra actividad en un “recinto” ,nuestro vehículo, que no dispone de los servicios habituales en otros trabajos como puede ser un aseo. La grandísima mayoría salimos a trabajar bien vestidos y acicalados, hasta usamos colonia y desodorante, pero eso no es un punto a nuestro favor, porque el resto de nuestros conciudadanos también lo hace, vaya que somos normales. Se da el caso que después de muchas horas de trabajo, como somos normales, también nos cansamos y nos ensuciamos, y nos ensucian el vehículo y dejamos de trabajar para volver a poner todo en condiciones adecuadas. Con normalidad. La frecuencia con la que nos aseamos nosotros y nuestro taxi es también normal y si alguien tiene un exceso de olor corporal imagino que se aseará con más frecuencia, lo mismo que si ocurre algún incidente en el vehículo, lo lava y acondiciona antes de continuar. Eso es lo normal. Lo del vestir adecuadamente es algo que está tipificado en nuestro reglamento desde que este existe, y como cada persona parece que tiene una percepción un tanto diferente, de lo que es o no adecuado, en la última reunión de la Taula Técnica del Taxi, decidimos especificar un poco más acotadamente la forma en que se debe prestar servicio. Quiero recordarle que, para ejercer la profesión de taxista, se nos exigen unos conocimientos y aptitudes controlados por la Administración a través de examen y obtención de credencial, que la supervisión del cumplimiento del servicio es controlada por la Administración a través de revisiones periódicas e inspectores, que el correcto desarrollo de la actividad está totalmente regulado en una normativa que NO ES NUEVA y que, si en algún momento, algún taxista, que no el colectivo, reconocido a nivel internacional como uno de los mejores en calidad de servicio y muy bien valorado por los usuarios habituales, ya que buenos profesionales somos la gran mayoría. Repito, algún taxista acreditado y supervisado por la Administración, ha relajado la calidad de servicio que debe cumplir, no solamente es culpa suya, que la es, sino también de la Administración por no cumplir con su parte del servicio. SI, su parte del servicio, la que la obliga a prestar más atención a la calidad en el nivel de la formación, los exámenes y los aspirantes. En tener un número suficiente de inspectores para realizar su trabajo, en este momento 4 para cerca de 11.000 taxis en toda el área metropolitana. Y no le echo la culpa a ninguna de las personas que trabajan para el taxi en las diferentes entidades, no, sino a la falta de recursos que la clase política destina a este sector, que parece quieran ningunear una y otra vez, despreciandolo y exigiéndole cada vez más y más.
Pues ahora está bien hacerle saber, por si no se había dado cuenta, que en todos los colectivos numerosos siempre hay individuos que no cumplen bien las normas, mire dentro de su grupo político mismo, y que para eso se hacen los reglamentos sancionadores. Que todos los colectivos tenemos que mejorar, taxistas y políticos incluidos y que, como también dice en el artículo “debemos dominar idiomas” , sólo espero poder coincidir con alguno de sus dirigentes en el próximo curso de inglés que pienso realizar. Sin mucho más que añadir, yo seguiré trabajando para la mejora del sector desde la asociación a la que pertenezco y espero que usted trabaje, desde dentro de su partido, para que mejore su sector y así evitemos entre todos la “fuga de recursos a paraísos fiscales”, y que estos se puedan utilizar en lo que realmente importa: la ciudadanía de nuestra tan querida Barcelona. Quizás en otra ocasión publique yo un breve artículo, en el que exprese mi malestar con la clase política y les “exija” profesionalidad y honradez. Entonces, tenga usted a bien contestarme, aunque si lee entre líneas ya sabe por dónde van los tiros.

Siempre a su disposición, atentamente: Jandro Élite Taxista del A M B

Si tocan a uno, nos tocan a todos

POR Y PARA